martes, 23 de junio de 2015

PROBLEMA ETICO

Como psicóloga un problema con el me he topado en el ejercicio de mi profesión es la sobreprotección paterna. Esta consiste en la protección excesiva o asfixiante que ejerce el padre al hijo, se caracteriza por evitar que vayan asumiendo los deberes, libertades y/o responsabilidades propias de su etapa de desarrollo, con la intención de que tengan una vida más fácil, cómoda, feliz, y exenta de riesgo. Como por ejemplo hacerle la tarea, no dejarlo hacer actividades fuera del hogar, cuidar lo que come, supervisar las actividades escolares, etc.
            Esto trae como consecuencia que al niño se le corte su libertad e impide sus etapas de desarrollo, haciendo incapaz de desarrollarse en la sociedad, formando una dependencia excesiva a sus padres, emocionalmente el niño en inmaduro, poco tolerante a la frustración y con una actitud que llamamos “niño adulto” o “niño tirano”.
            Cuando se presenta este problema es importante hacerles saber a estos padres que la felicidad en la niñez no consiste en tener una vida fácil, sino plenitud afectiva, capacidad para superar los crecientes retos de todo tipo que se presentan, y conciencia del éxito real (no ficticio) en dicha tarea. La misión de los padres no es sólo criar hijos felices, sino también formar futuros adultos felices. Por lo tanto darles a entender que le están haciendo más un mal a su hijo que un bien.
            Con los niños es importante trabajar la libertad y realizar las actividades que sus padres le prohibían por “peligrosas” o “sucias”, y enseñarle a cuidar de su propio bienestar.



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